El crujir de la cerradura estremeció su punto de la locura, pues la noche cayó en sus ojos, con aliento de primaveras atrevidas desafiando su respiración…
La oscuridad ha venido a raptarle la muerte de la muerte, y a ella le aniquila el hecho de sentirse viva.
Llanto y pánico, al sentir que el aire se incluye pertinaz en el sonido caliente de su cuarto, el reticular canto de las voces negras opacan sus ojos fallecidos: ha venido a buscarla, ha venido a llevarle su muerte… la voz primaveral de la noche es nuncio de eternidad…
Desde los albores de vida, ella quería ser muerte y al final de la vida sólo consiguió una muerte prestada: ¡Ah, no hay un sangriento papel que diga que ella es suya!
Ella quería ser muerte: de respiración fría, de esas calladas y tranquilas, de lívido tez, de amoratadas manos, de labios coagulados…
Ella quería ser muerte, pero han venido a llevársela: dejando en su puerta de noche un poco de estrellas, recuperando la piel trigueña de aquellas décadas añejas, en la que su hálito era tibio…
Ella quería ser muerte, pero para su desgracia, han puesto esta vez en su cuerpo, un poco más que vida: la eternidad de sangre hirviendo en sus venas.
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-Maga-- 09/04/2009-
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