Perfume el de aquí,
el de tus garras otoñales,
arañando mis laderas.
El de tu roce cuasi húmedo
erizando mi forma casi humana:
nuestras ansias colisionadas,
forman otro cuerpo: la distancia.
Perfume el de aquí,
el de esta noche que marea
y que achispa.
El que incita a beber
un trago más de esta locura
que engendramos.
El que nos deja enfundados
al tacto deflagrado de las estrellas.
Y resplandecemos,
somos moléculas disímiles bajo el sol,
y nos necesitamos.
Perfume el de aquí
y el sol…
El sol no puede llorar.
-Maga-
26/04/2009
1 comentario:
Casi me da un ataque cardiaco de tanto figurarme este verso:
tus garras otoñales,
arañando mis laderas.
jajajja, pero solo quedo en ataque de risa...
Genial, geniales laderas jajajaaj,
Vaaaaaya para la amistad confianza y viceversa.
Saludos.
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