Retrátame en la hoja
ahogada por tu tinta,
en esa fuente blanca
que absorbe las pasiones;
en la que un trazo tuyo
me reconoce mujer;
en la que un verbo mío
emerge en tus líneas
para que te sepas hombre.
Y será el silencio cauteloso
de esa noche que no llega,
que me hace sentir
la suavidad vehemente
de la contradicción
que desenfrena mi ansiedad;
la que arroja y aviva
huellas cada vez más igníferas
a la hoguera del magma que se prende,
-que crispa,
chapotea y estalla-
en mi lecho a media noche:
cuando tu luz profunda
se enciende;
y mis ojos,
sólo se dedican
a desintegrar imágenes
y asolar memorias,
en la vorágine
de un empíreo embeleso.

*
11/07/2009 - Maga Soñadora-
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