Poema ligero dedicado a las colas de zorro y cardos que solía regalarme mi padre cuando era toda una niñita.

Porque todo se calla,
no me callo yo.
¡Deja que el recuerdo centellee en los ojos,
que el latido de las lágrimas se estrellen
ante el sonido de la infancia!:
Tiempo pasado,
tiempo ido,
tiempo que hace de la memoria una caja de juguetes,
una galera misteriosa que imprudente te grita:
“¡Sorpresa!
Soy el rincón olvidado,
de tu habitación oxidada de papeles.
¿Qué miras?
Somos sólo una cola de zorro y un cardo campestre
abrazándonos con telarañas,
protegiéndonos del frío
con un manto de polvo que tejimos con los años.
Y verás, nos mantenemos en pie,
en este jarrón repleto de piedras
que con dedos más pequeños juntaste.”
“Lo siento” - dije,
“Tiempo pasado es tiempo ido:
Hoy dejo limpio este rincón.”
-Maga- 07/05/2009
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