martes, 19 de mayo de 2009

Estamos hechos de olvido

Yo sé que te vas,
te llevas el oro y la tristeza,
te llevas las maletas de secretos y chismes,
y me dejas el último poema jeroglificado en la mente
-que también te llevas-
que comenta la condena silenciosa de un
“no hay nada más para contar”.

Y te vas,
te pierdes llanto azul en las llamas:
Agua que no apaga al fuego,
fuego que consume a las hojas
que protagonizaron una historia
de demonios y de ángeles
que trataron de abrazarse.

Es un “no hay nada más que contar”,
porque el agua no apacigua al fuego,
el llanto no se defiende y se convierte en favila.

Pronto vendrá el soplido
y embestirá a la llama,
así como esta última línea acuática
cuya hoguera acaba con un suspiro

y las cenizas vuelan,

se pierden,

y se olvidan...

son mudas notas que cosen mis manos a mi boca,
costura recetada para evitar la locura,
cenizas que me forman,

que me arrancan,

que se pierden

y me olvidan:
ya no hay nada más para contar.




11/05/2009
-Maga Triste (¿o existencialista?)-


2 comentarios:

azul posible dijo...

De principio a fin, este poema se me ha llevado todo. Es un misterio cómo una trama de palabras tejiendo imágenes, en el fondo trata de la construcción de puertas a un abismal universo interior. Y pensándolo bien, entonces, de ti no diría que fueras poetisa; digamos que más bien eres una hacedora de puertas (no cualquiera, Maga, no cualquiera).

Admiro enormemente tu escritura, tu libertad de emoción y sentimiento; el vino de tu poesía.

Y reservaré mis quejas acerca del despojo que acabo de sufrir, solo porque en el fondo a veces creo que mi tristeza es infinita.

Un abrazo y un rayo de otredad lunar... ;)

azul posible dijo...

Ah, me faltó agregar... por este tenue hilo:
"...fuego que consume a las hojas
que protagonizaron una historia
de demonios y de ángeles
que trataron de abrazarse"

...Mujer, sí te demandaría por agrietamiento en mi flujo emocional! junta uno un poco de pequeñas alegrías cotidianas y zaaas! de pronto aparece una maga y te raja la escasa liviandad del día, para rellenarte de tan terrible y desoladora belleza! me mataste Señora... vas presa!