Migajas de sed
descendían su luz,
para encontrarme.
Cruzadas de cariños mal habidos
me aguijonearon,
para encontrarme.
Ya, en la cumbre de la insania,
un destello de vida brillaba
en el reflejo de unos ojos:
la luz del espejo desempañaba mi aliento,
desprendía hilos lumínicos,
para encontrarme.
En la oscuridad del ajustado abismo
suele encontrarse el resplandor oculto
de una esperanza:
sin pensarlo doy un salto más,
es necesario llegar a ti,
para encontrarme.

*
06/07/2009 -Maga Aventurera-
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