sábado, 18 de septiembre de 2010

Salvamento

"La tierra contiene en sí misma el mal y su remedio."
-John Milton-


Mis manos sitian
la sequedad de los trigales,
haciendo añico el oro
entre los dedos.
Me tomo el trabajo
de desparramar
las espigas abrasadas
en el suelo,
y erigir ingentes edificios
para un pueblo de hormigas:
-Minúsculo y grande-
el mundo al menguar para mí,
crece para otros.

No corresponde,
pero lejano me atrapa,
llega la noche brillante de fiebre
a despertar los sonidos
contenidos en el silencio.
Un estruendo de cencerros
tañen desesperados de soledad,
y algunas voces chillan
susurrando molestas melodías.

La confusión habita mi paisaje:
el murmullo de la imaginación
reposa en mí, intranquila.

No corresponde,
pero la habitación viciada de vapores
succiona mi aire,
la maloliente figura del miedo
me embriaga con licor
de muerte anticipada;
Y un latigazo de nieve
se precipita rasgándome la cara.

Pero hay una esencia
desprendiéndose
en cada una de tus huellas
que salva.
La innata fragancia a tierra húmeda
va reposándose en mí, tranquila.

Algo en mi boca se vuelve dulce,
y quedo asemejada a un agrio limón
rociado por el sabor de los azahares.















11/09/2010 -Recompenzas maguísticas-

2 comentarios:

Maga dijo...

Me encanta este poema. Enhorabuena! Cada vez me gustas más :) También quería felicitarte por la selección de frases que has hecho y por la imagen principal del blog. Cada vez que entro a tu blog veo mejoras y paso un buen tiempo.

Un beso enorme,
de maga a maga

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

Este lleva el sello de una evidencia que inquieta, advierte y conciencia de la personalidad de su autor ante lo que puede dañar y es necesario defender. Es un letrero en el trigal lleno de espigas doradas susceptibles de su fragilidad pero sabiéndose futuro e ilusión; como advertencia por el daño exterior que siempre acecha. Una defensa. Es un poema muy bueno y te alzas en el desafiante. Me ha encantado, querida maga.

Un beso.